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lunes, 24 de enero de 2011

DE LAS ZAPATILLAS A LAS BOTAS MILITARES


LA CARTA MALDITA

Día 22 de noviembre de 2005, en las instalaciones del colegio Francisco José de Caldas “Santa Rosa De Cabal”, la rectora de dicha Institución Educativa, Fanny Escobar con una vos de venganza,  y  motivada  por las múltiples quejas que daban la gran mayoría de estudiantes de grado once, se dispuso a leer la citación enviada por el distrito militar de Risaralda numero 22 , qué para entonces decía algo así, La ley establece que todos los varones colombianos están obligados a definir su situación militar a partir de la fecha en que cumplan su mayoría de edad, la cual es a los 18 años. Para que los ciudadanos colombianos puedan definir su situación militar, es necesario que se inscriban ante el distrito militar respectivo el año anterior a que cumplan su mayoría de edad.

SORPRENDIDOS

La carta maldita se había escuchado, las caras contrastaban entre alegrías y tristezas, a partir de lo escuchado todo el salón de clases no paro de hablar de lo acontecido, muchos decían y expresaban lo felices que estaban, algunos incluso se llegaron a imaginar con el uniforme, las armas, las mujeres, y paseando en motos y carros de la fuerza pública, muchos de los cari tristes, sentían angustia, sin ni siquiera versen con un arma en la mano, y más aún cuando en sus planes solo estaba estudiar, la gran mayoría no contaba con dinero como para pagar la libreta militar.


EL DISTRITO MILITAR

El día 16 de diciembre de 2005, a dos días del grado, los estudiantes del colegio francisco José de caldas tendrían que participar de una empelotada colectiva, que no tendría nada simbólico, al frente tendrían a una hermosa doctora que contrastaba con la vos de un Sargento, “cuento  hasta 3 y ninguno de los mocos tiene ropa, y ya voy en 2”, Juan pablo nunca se había desnudado frente a ningún hombre, y mucho menos para que una doctora le tocara los testículos con el fin  de comprobar si tenia varicocele, eso no seria lo peor, sus testículos después de la revisión le quedaron doliendo, dejando una clara conclusión, “que de aquí en adelante ni de una doctora cari bonita se dejaría tocar las bolas”, quienes se rehusaban eran bañados con agua fría, y recibían uno que otro manotazo en el pecho, adornado con un madrazo, los estudiantes estaban en filas de a 10, formando un bloque de 50, todos se burlában de todos, colas peludas, cicatrices, costeños y no costeños, esa seria la escena mas graciosa del distrito, pero sin embargo  la impotencia, tristeza, y humillación de la situación, no seria borrada de las mentes juveniles, fue algo  denigrante con los derechos, en ese momento se sintieron, como un  grupo de prisioneros, sin vos ni sueños, oprimidos.
La vos del mismo Sargento “cuento hasta 3 y tienen que estar vestidos, o que, les gusto mucho para sacarlos a dar vuelticas a la redonda, mocos”
Se vistieron como pudieron, algunos del susto ni medias se colocaron y para redondear la situación, misteriosamente los zapatos estaban trocados,  así que para  el momento de vestirse terminaban con los zapatos del vecino, mientras los soldados se burlaban del caos.
Después de estar vestidos y formados el sargento notifico que el servicio militar obligatorio podría prestarse en el Ejército, la Policía Nacional y el INPEC, en las siguientes formas y modalidades:

  • Como Soldado Regular, durante 22 meses.
  • Como Soldado Campesino, durante 18 meses.
  • Como Soldado Bachiller, durante 12 meses.
  •  Como Auxiliar de Policía, durante 18 meses.
  •  Como Auxiliar de Policía Bachiller, durante 12 meses.
  • Como Auxiliar Bachiller del INPEC, durante 12 meses.
“Es de aclarar que el día que se presento el grupo de estudiantes del colegio francisco José de caldas, en el distrito militar, hacia parte de una  convocatoria, a nivel regional”
Luego pasaron a hacer una fila que se comparaba con las aglomeraciones de familias en acción, cuando tiene que reclamar los subsidios del gobierno, la fila tenia solo un objetivo, definir la situación militar, al final de la fila se encontrarían con las balotas del destino, como si se tratara de una lotería, quien sacara la balota blanca no prestaría el  servició militar, esa era la meta de muchos presentes, la balota roja se convertiría en un símbolo de  tristeza para muchos, quien la  tuviera en el poder prestaría el servició militar en el Ejercito, la balota verde correspondía a la Policía, situación que a muchos no disgustaba, y la balota azul daba la posibilidad de presentar el servició Militar en el INPEC.

EL DILEMA

La balota que visualizaría  después de sacar su mano de la bolsa, seria la verde lo que significaba prestar su servició militar en la Policía, pero entraba en un dilema más, quedaban dos opciones para prestar su servició, la primer opción  como bachiller tiempo 12 meses, o  la segunda como auxiliar de policía 18 meses.
Lo mas obvio era la opción de bachiller, todos los que sacaron la balota verde fueron apartados de los demás baloteros que no concordaban con su color, al frente de ellos, hablaba un teniente de la policía, el cual aseguraba que estaban en la mejor institución para pagar el servició militar, que los iban a tratar mucho mejor que a un soldado, que se sintieran tranquilos, entonces dijo “quienes son bachilleres”, levantaron la mano la gran mayoría, dijo el teniente “que bien, eso esta muy bien, de los bachilleres quienes desean prestar el servició militar como policías bachilleres” otra ves levantaron la mano casi todos, les contesta ”a bueno, son muchos, tengo que dividirlos, los que no tienen el bachillerato al lado derecho , y los demás al lado contrario”. Eran 150 personas de las cuales 120 corrieron al lado izquierdo, el lado de los próximos a graduarse o que ya tenían grado de bachiller, fue cuando el teniente hizo la jugada maestra, saco una lista de 50 cupos para los policías bachilleres y empezó hacer uso de su teléfono celular, escuchando algo así “si como se llama su hijo, a bueno, no hay problema el esta en el bloque de la policía” fue cuando la lista se empezó a formar, el resto por no tener plata o rosca prestarían su servició militar como policías rasos, rumbo al monte y el orden público, entre esos Juan Pablo.

EL  PRIMER DÍA

 Una llamada el día 27 de diciembre “Buena Tarde, hablo con el señor Juan Pablo Cardona,  le habla el Cabo Grisales de la oficina de incorporación, Policía Nacional, usted esta en la base de datos de la Policía, hace parte del grupo de auxiliares.” 
Tenia que presentarse el 16 de enero de 2006 ,con la cabeza rapada, y una lista de elementos tales como: dos toallas enterizas, dos barras de jabón para el cuerpo, dos rollos de papel higiénico, una cobija, un corta uñas, un pañuelo, un cepillo de dientes, una seda dental, dos tubos de crema dental, una caja de betún negro, un tubo de brilla metal, un par de chanclas para baño, dos jeans azules , dos camisetas blancas, dos camisetas verdes, dos pantalonetas deportivas, dos pares de medias, un par de tenis blancos, dos pares de bóxer, en un momento llego a pensar que solo estaría dos días, en la escuela de policías.
El primer discurso lo realizo el mayor Franklin Mantilla López, quien les conto como la guerrilla, en una toma en Arauca, le había propiciado siete impactos de bala,  y nos motivo con algo que decía así: "El día de hoy se presentan a cumplir con el deber que establece la Patria y la Constitución, aquí inicia el compromiso con la Nación y la sociedad, ya que nos esforzaremos en hacerlos productivos para cuando se requieran su servicios en cualquier lugar del país".
La primera noche en la escuela, cuando apagaron las luces de los alojamientos de la compañía de reclutas, a eso de las diez de la noche, doscientos  policías acostados en catres,  su pelotón  estaba conformado por  cincuenta  uniformados, alguien eructó durísimo en la oscuridad y todos morían de la risa y armaron una recocha así, como cuando  uno estaba en el colegio, que les duró muy poco, un sargento vice primero, encendió las luces y gritó:
“¡De pie, malparidos!”
Eran las once de la noche y toda la compañía fue a dar al campo de parada en pijama,  formados en pelotones, semidesnudos, calvos y en chanclas parecían judíos en un campo de concentración. En las siguientes dos horas, el sargento hizo entender, a punta de flexiones de pecho, sentadillas, e insultos, que tenían que acostarse en silencio.
Juan Pablo, en la oscuridad y tirado en su catre, cerro los ojos, exhausto, rabioso e impotente. Así quedo dormido y no sintió las tres horas de sueño. Inmediatamente cerró los ojos, pasó un segundo y de nuevo el maldito sargento prendió las luces y gritó:
“¡De pie, malparidos!”
Lo anterior lo hizo en varias ocasiones haciéndolos pensar que dormir era solo de reyes.

LA GUERRA MENTAL

Todo parecía indicar que el sargento estaba librando una guerra contra ellos. Los tenía como sus enemigos y a causa de sus castigos doblegaba sus caracteres y les imponía su forma de pensar, su política, su milicia y fe.
Fue cuando muchos descubrieron que su mamá era de caucho, pues todos los madrazos rebotaban, y ninguno les lograba ofender, desde el primer día que estaban en la escuela dejaron de tener novia, pues con la fama que le crearon los comandantes, no era justo pensar en ellas.

En una ocasión  Juan Pablo escucho decir de la voz del sargento, “Quien quiere comer sudado” y pues ante la alimentación de raciones a la que estaban sometidos pensó que un sudado seria algo genial, levantó la mano con mucha energía e ilusión, ¡yo mi sargento! “Bueno comience por darle cincuenta vueltas a la manzana” termino las cincuenta vueltas y almorzó raciones, sudado como lo había prometido el sargento vice primero Gálviz.
Pago su reclutada como un primiparo de colegio o universidad.


EL CONTEO Y LAS FILAS
Desde el primer día que entro en la escuela de policías, Juan Pablo comenzaría  a rallar un almanaque en el cual plasmaba su desespero diario, pues cada día vivido era un día tachado, que alimentaba las esperanzas de salir a la libertad, a esa que tenia, comer cuando quería, bañarse cuando deseaba, dormir lo suficiente como para entrar en coma inducido. En la escuela  sus días eran una rutina , se levantaba a las 4 de la mañana, formaba a las 6 am para el desayuno, a las 6:30 am fila para lavar los platos del desayuno, volvía a formar a las 7:00 am para hacer el aseo, luego salía a patrullar de 7:30 am a 13:30 pm para, volver a formar en esta ocasión para almorzar, a las 14:30 pm fila para lavar los platos, luego a las 15:30 pm formaba para  hacer aseo, de nuevo fila a las 16:00 pm para dormir hasta las 19:30 pm, se levantaba formaba para comer, fila a las 20:00 pm para ir a tomar turno de centinela hasta las 7:30 de la mañana, formaba a las 8:00 am y desayunaba, fila a las 8:30 am lavaba sus platos y a las 9:00 am formaba para dormir hasta las 14:00 pm, fila y almorzaba, tenia libre hasta las 19:30 pm, formaba a las 19:30 pm y comía, fila 20:00 pm y lavaba sus platos, formaba a las 20:30 pm, y se acostaban a dormir para levantarse a las 4:00 am, todos los días eran iguales sin ninguna alteración en el orden , eran maquinas, del aparato opresor.  

1 comentario:

  1. Esta muy chevere actual mente con la introduccion de los derechetos humanos en los "organos opresores"como asi lo llamas esta prohivido y se considera maltratar con palabras groseras a los muchachos, policias,ejercito,inpec,los cuales se pueden quejar y pueden causar llamado de atencion a el oficial o suboficial que insulte a la persona, el maltrato sicologico y verbal se consideran una violacion alos derechos del indibiduo por eto esta realidad que aqui describes esta cambiando de una manera drastica te invito a investigar mas a fondo hacerca de la introduccion de los derechos humanos en los entes gubernamentales del ministerio de defensa

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