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jueves, 22 de diciembre de 2011

KILÓMETROS DE AMOR

KILÓMETROS DE AMOR




Angustia que me asustaba
No sabía porque pero estaba asustado al ver este padre desesperado por ver a su hijo que como un héroe juraría a la bandera nacional un compromiso en cuerpo y alma.
El padre es Norbey Tangarife, capataz minero y el hijo Jhon Tangarife auxiliar regular de la policía nacional curso 010 en el Espinal departamento del Tolima, donde el calor sale de la tierra como cráter de volcán furioso y eso me asustaba aun mas.
Son las 4:30 de la mañana y escucho una voz que afanada me habla desde afuera –Ruben! Ruben! Ya es hora de que se levante- este viaje ya se estaba poniendo en macha, pero el radio me hacia pensar que no llegaríamos a este acto tan importante para Jhon y su padre, el invierno había afectado las dos únicas vías que nos llevaría a nuestro destino El espinal, el alto de la línea entre Calarca en el Quindio y Cajamarca en el Tolima y al mismo tiempo el paramo de letras entre Manizales en Caldas y Fresno en el Tolima, Norbey no hacía caso a lo que en la radio decían en su mente solo estaba ver a su hijo el cual hacia tres meses no veía.
El viaje era desde Marmato en Caldas hasta El espinal en el Tolima 388 kilómetros  un viaje de aproximadamente 7 horas, al momento de salir me convierto en Norbey o en cascara como le decimos los más allegados a él, encendemos motores y su platino 125cc me hacía pensar que no nos iría muy bien, pero mi pulsar 180 me inspiraba confianza, son dos motos muy diferentes pero que con la ayuda de Dios nos llevaría al mismo lugar y al mismo acto que también era de gran importancia para mí porque estaba en los zapatos de ese padre lleno de ansias por ver a su hijo convertido en un héroe de la patria.
6:45 de la mañana y el cerro que brilla como si fuera de oro se perdía lentamente en mi retrovisor, en ocasiones sentía miedo pero no sabía de que, de pronto era el radio, pero mi mente se acondicionaba a que debería estar halla el día siguiente, la ruta hacia Manizales me la conozco casi que de memoria este tramo fue bastante corto y el sol me daba esperanzas de que no habrían contra tiempos. Tomando la autopista del café una tracto mula amarilla en forma de advertencia daba paso a mas de 24 kilómetros  de vehículos pesados estacionados que culminaban en la estación de Malteria, el motivo era que la policía por prevención no dejaría pasar hasta las 2 de la tarde y eso si no llovía.

Eterna espera…

En este momento ya eran las 9:35 am y estábamos rodeados de más de 50 motos que esperaban que dieran paso hacia el paramo de letras el cual estaba cubierto por una densa nube la cual amenazaba con que llovería y muy duro y las horas pasaban y el desespero de cascara cada vez era más notorio ya llevábamos mas de dos horas hay estacionados y ni siquiera hambre tenia y yo en sus zapatos de igual manera, solo caminábamos de arriba abajo esperando tan ansioso momento que nos dieran vía, a las 2:30 vemos una gran caravana de vehículos desplazándose en sentido contrario a nuestro rumbo, se siente un poco de tranquilidad al saber que si hay vía que muy pronto nos tocaría nuestro turno de avanzar.
4:45 de la tarde y ya parecían las 7 de la noche, ya eran 12 horas despiertos y todavía nos faltaban 315 kilómetros de carretera que recorrer más de 5 horas, pero la voz de un policía me hace olvidar todo eso –Sigan las motos con cuidado!- arrancan las motos y entre rugido y rugido cascara y yo empezábamos a subir esa helada montaña con enormes peñas pero también profundos  cañones.


La oscura noche…
Después de esa helada montaña no sentía mis dedos pero eso no me importaba, en mi mente ya estaba Jhon con su uniforme la noche estaba más negra que nunca, una parada en Fresno para un cafecito y a seguir el rumbo acompañado de una lluvia que aunque era suave pegaba duro, una lluvia que me trataba de decir para que te has venido estarías en tu cama calientico. Pero eso no pensaba cascara, entre mas avanzamos más rápido iba su hijo lo esperaba.
Las horas en mi reloj corrían al ritmo de mi moto pero entre mas carretera comía más calor sentía aunque la noche seguía siendo oscura la lluvia ya era tema olvidado después de haber pasado por Armero, Lerida,Venadillo,Alvarado, llegamos a Mariquita, tierra caliente y aunque ya era la media noche todos mis sentidos estaban despiertos y las ansias de llegar cada vez eran más, ya solo estábamos a 95 kilómetros en una carretera demasiado plana y en rectas eso hacía correr más nuestras motos.


La capital
12:45 am y llegamos a Ibague capital del departamento del Tolima y también capital musical de Colombia sus luces me hacia abrir mis ojos ya un poco serrados por el cansancio, pero nuestro destino ya estaba a muy cerca se podía sentir el calor, el mismo calor que Jhon me había descrito por su celular, pero atravesando la ciudad ya no sabíamos por donde agarrar, de pronto un conductor dice: -cojan la vía Bogotá!- solo quería llegar a dormir y de inmediato eso fue lo que hice., Bogotá, Bogotá, Bogotá…


Llegamos…
Por fin El espinal, ya eran la 1:25 am en un viaje que duraría 7 horas se multiplico por 3 este viaje duro 21 horas mi cuerpo ya no resistía mas, pero estábamos en una cama, descansando, con un poco de calor pero lo habíamos logrado, no lo creía mi cuerpo vibraba y como sonidos del mas allá sentía que pasaban tracto mulas sobre mi cuerpo, pero en pocos minutos estaba dormido.
6:20 de la mañana y cascara ya estaba de pie, y otra vez -Rubén! Rubén! Es hora de que se levente!- el calor y los rayos del sol me paran de la cama dándome energías, el acto de juramento de bandera era las 10 am pero cascara ya quería llegar, lo quería ver, su hijo estaba convertido en un servidor de la patria.
A pocas cuadras del hotel la escuela Gabriel González y cascara no dejaba de lado su afán por ver a su adorado hijo, al llegar la fila es inmensa pero eso no importaba ya habíamos llegado hasta ahí y el tiempo correría rápido.


El reencuentro…
La entrar a la escuela una estampida de padres ansiosos y ahí estaba yo, no tenía ningún hijo halla pero estaba corriendo para poder coger algún buen lugar para ver a Jhon. Y que sorpresa al ver más de 500 hombres vestidos de verde en filas que se ven exactas y perfectas, pero el instinto del padre es único, entre todo estos hombres cascara lo alcanza a vez y una sonrisa de Jhon lo dice todo, esa sonrisa me paga todo ese largo viaje, valió la pena.

El acto fue hermoso, un acto que más que nunca me hizo sentir colombiano, y sentir que tenía un hijo por el cual sentirme orgulloso.


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